miércoles, 19 de noviembre de 2014

Chapter 1

En el último año y medio he pasado por 3 trabajos. En todos me llegué a quejar de mi jefe... ahora que lo pienso me pregunto: ¿no seré yo el problema? y quizá si, pero de nuevo esto no es relevante para la historia que estoy por contarles. 

La gente que me conoce siempre de primera impresión jura que soy una niña mimada que todo lo ha tenido en la vida y que poco sabe de lo que implica ganarse el dinero y recibir ordenes. Es probable que esa impresión sea correcta... sin embargo en el último año y medio he tratado de cambiar esa percepción y no lo he logrado.

Es curioso; yo creí que al salirme de mi casa y trabajar para vivir la gente entendería que no creo que las cosas me son debidas. Pagar una renta no te hace mejor ni te convierte en héroe, trabajar todos los días tampoco te hace igual que todos los demás o por lo menos eso es lo que yo me llevo de lección.

De los 3 trabajos que he tenido el que más disfruté fue estar en DDB. Y eso siempre se lo agradeceré a Rocío (ella fue quien me llamó para entrar a la agencia). Si analizo mi vida nunca hubiera pensado que en algún momento sería parte del glamoroso mundo de la publicidad... y así como el día en que mis padres me dieron la noticia de que se separarían todo cambió... cuando yo entré a DDB volvió a suceder... el rumbo de la historia tomó otro camino.

Cuando mi madre decide decirme hasta luego (esa historia ya se la saben: mi progenitora y yo tuvimos diferencias irreconciliables por lo que me pide que me vaya de la casa y así fue) situación que llevó a mi grincheux darme hospedeja en su casa. 

En ese momento mi visión de la vida era otra... nunca se me va a olvidar cuando me dijo: "vas a tener que vivir sola eventualmente... tienes que experimentarlo y créeme que cuando lo hagas tu primer pensamiento será: ¿por qué no lo hice antes?" 

¿Por qué no lo hice antes? ¿En serio estaba escuchando eso? Yo no quería vivir sola back then... es más yo quería pasar más tiempo con él y olvidarme de vivir sola... vivir sola era cosa del diablo. Entonces esas palabras entraban por un oído y salían por el otro. 

Cuando entré a trabajar a Decrab de hostess fue un shock. Fue un shock porque Decrab era un restaurante que yo frecuentaba mucho con mis papás y varias personas cercanas a mi también eran clientes recurrentes. Entonces cual Barbie en Nosotros los Nobles me la tuve que tragar y aguantar el ambiente, meserear, hacerle de recepcionista y poner mi mejor sonrisa parada en la entrada. 

Creánme que cuando me despertaba lo único que pasaba por mi mente era: "No quiero hacer esto por el resto de mi vida." y si... van a decir que estaba siendo dramática, pero know this: mi especialidad es el drama, así que si me van a seguir leyendo get used to it.

El gerente y subgerente me conocían bien y eran re-buena gente conmigo como cliente, pero como empleada y subordinada era otra historia. Ahí se ve el complejo del mexicano clarísimo. En el momento que tienen el poder de hacerte menos, lo harán. La situación para mi no estaba padre, pero aún así las cosas no quería regresar a casa cause I'm not a quitter.

Total que dos meses y medio después conseguí otra oportunidad de trabajo, en dónde sépanlo me pagarían menos que en Decrab de hostess, pero desde mi punto de vista era mejor opción, la cual podría abrirme otras puertas. Puedo decirles con seguridad que el día que yo sentí felicidad extrema fue cuando pude decirles al gerente y al subgerente: "Renuncio." Sus caras fueron épicas. (como dato curioso ninguno de los dos pertenece ya a grupo Fishers, y no, yo no tuve nada que ver con su salida). Menciono esto porque como dije al principio me he quejado de mis jefes, pero aquí tienen la primera prueba de que no estoy tan errada al quejarme. 


Continuará....




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