lunes, 21 de julio de 2014

It was supposed to be easy...


He escuchado muchas versiones lindas y otras no tanto de personas que deciden compartir su vida un poco más allá de las salidas esporádicas... they take it up a notch and start living together. Debería ser un proceso de adaptación sencillo... unas cuantas peleas absurdas por cuestiones como dónde poner el cepillo de dientes, razón suficiente para generar una discusión.

Siempre he creído que si estas con alguien es porque encontraste en esa persona un apoyo... un apoyo emocional que es tan fuerte que pocas cosas podrían destruirlo. Toda mi vida me han dicho que soy muy cursi y no vale la pena negarlo, lo soy. Aunque cuando se trata de mi pareja no soy tan cursi. No soy de esas que quiere vivir pegada a su significant other, simplemente quiero sentir el apoyo que necesito cuando lo necesito y estoy dispuesta a dar lo mismo a cambio.

En los últimos meses me he llevado varias sorpresas. Me cuesta trabajo entender como funcionan las cosas estando fuera de mi casa. A pesar de que yo conocía ya la dinámica al derecho y al revés (de la casa donde estoy viviendo) y de alguna manera al estar en esa casa de fijo cambia la cosa. Me hace sentir mal el hecho de que yo sentía que estaba en un lugar perfecto y al momento de estirar un poquito la liga me doy cuenta de que no todo es tan perfecto.

No puedo evitar quererlo, porque en verdad lo quiero y mucho. Mi historia con el ha sido complicada pero al mismo tiempo creo que el hecho de que sea complicada la vuelve una historia más fuerte. No quiero ser negativa y pensar que esto se va acabar, pero dadas las circunstancias no es fácil mantener la cabeza fría.